“En nuestra lucha por ser libres destruimos la cárcel, pero al salir nos creamos chalecos de fuerza a medida.”
“Toda idea que llega a salir del limbo del pensamiento, y se vulgariza por una manifestación cualquiera, deja de pertenecer hasta al mismo que la ha concebido.”
“Pero quién no es, de vez en cuando, una mancha en la vida de alguien”
“Cuando yo era niña mi madre me decía 'querida'; era una palabra. Cuando iba a la escuela la maestra me decía 'querida'; era otra palabra. Pero la primera vez que Mauricio, sin voz casi, me dijo '¡querida!', aquello ya no era una palabra: era una cosa viva que se abrazaba a las entrañas y hacía temblar las rodillas. Era como si fuera el primer día del mundo y nunca se hubiera querido alguien antes que nosotros. Por la noche no podía dormir. '¡Querida, querida, querida!...' Allí estaba la palabra viva rebotándome en los oídos, en la almohada, en al sangre. ¡Qué importa ahora que Mauricio no me mire si él me llena los ojos! ¡Qué importa que el ramo de rosas siga diciendo 'mañana' si él me dio fuerzas para esperarlo todo! Si no hace falta que nos quieran... ¡si basta querer para ser feliz abuela, feliz, feliz!...”
“Ésta es mi <>: aunque te separen, aunque a simple vista seas un ser independiente de los demás, con movimientos y decisiones, en apariencia diferentes; aunque nos odiemos o nos matemos, aunque miremos al otro lado para no ayudar a quien nos necesita; aunque lloremos a nuestros supuestos muertos y no podamos verlos, somos, inevitablemente, un solo ser. Y hagamos lo que hagamos, nunca nada ni nadie será capaz de separarnos.”
“Las antiguas culturas de América consideraban que todos los seres de la creación eran portadores de una enseñanza o medicina sagrada, que cada uno de ellos era parte significativa e insustituible del Gran Círculo de la Vida y que, por tanto, en el camino hacia la plena realización de nuestro Ser nosotros, el pueblo de los <>, debíamos prestar mucha atención a sus formas de vida para poder captar el mensaje dejado por el Gran Espíritu en cada una de sus criaturas.”
“Tu aliento se me fue haciendo costumbre, y ahora lo único que sé es que ya no podría vivir sin él; lo necesito junto a mí y para siempre, contra mi propia almohada. En tu casa o en la mía ¡qué importa! cualquiera de las dos puede ser la nuestra. Elige tú.”