“FILIPO: Cuéntanos cómo llegaste a Las Lomas. ALVARO: Llegué por este mismo sitio donde me estás entrevistando: la Universidad Central de Venezuela. La universidad era el centro del movimiento hippie. Nos reuníamos todos los días justo detrás de ti. Ahí mismo, en Tierra de Nadie, que es ese jardín de atrás, un espacio que no pertenece a ninguna facultad y, como es difícil de vigilar, es un jardín de libertades.”
“Se comienzan a ver al entrar al valle. En los árboles, como frutas desproporcionadas; sobre los postes, vigilando; en los cables de luz, en grupos pequeños encima de las vallas, comiendo en los basureros, en bandadas que emparchan el cielo, ocupando el lugar de los perros aplastados en la carretera. El valle de Caracas está tomado por los zamuros.”
“La parte que más me gusta es el piedemonte andino, entre Barinas y Trujillo. A la derecha las montañas desproporcionadas, accidentadas; a la izquierda el llano horizontal y verde claro. Los ríos son operáticos en época de lluvia, tanto que da miedo cruzar los puentes.”
“Los zamuros planean sobre la autopista en un círculo ritual. Imagino que observan a un perro moribundo con su paciencia de zamuros. A veces pienso que siempre estuvieron allí, mucho antes de la invasión, y que no nos habíamos dado cuenta.”
“Si fuera un dios griego los condenaría a pasar el resto de sus vidas en una sala de reuniones con una vista hermosa, resolviendo un problema urgentísimo que se complica eternamente a punta de detalles insignificantes, fáciles de resolver.”
“porque el camino recto del amor, ya se guíe por sí mismo, ya sea guiado por otro, es comenzar por las bellezas inferiores y elevarse hasta la belleza suprema, pasando, por decirlo así, por todos los grados de la escala de un solo cuerpo bello a dos, de dos a todos los demás, de los bellos cuerpos a las bellas ocupaciones, de las bellas ocupaciones a las bellas ciencias, hasta que de ciencia en ciencia se llega a la ciencia por excelencia, que no es otra que la ciencia de lo bello mismo, y se concluye por conocerla tal como es en sí.”
“Es lo habitual en esos lugares; se juzga excéntrico al hombre de verdad, porque las facultades no son más que centros que cuidan de una clase media sin personalidad, de esa clase media que tiene su perfecta expresión en las inmediaciones de las universidades, en esas hileras de casas de gente acomodada, con céspedes y un televisor en cada sala de estar con todo el mundo pensando lo mismo al mismo tiempo, mientras los Japhy del mundo merodean por el yermo, para escuchar la voz que clama en el desierto, para descubrir el éxtasis de las estrellas para dar con el misterioso y sombrío secreto del origen de la crapulosa civilización sin rostro ni fantasía.”