“Lo supe siempre. No hay nadie que aguante la libertad ajena; a nadie le gusta vivir con una persona libre. Si eres libre, ése es el precio que tienes que pagar: la soledad.”
“Cuando aceptas una invitación, lo que haces en realidad es decirle a la otra persona que le tienes respeto y la aprecias... Quien acepta la invitación puede ser un don nadie, pero eso da igual. Basta con que sea un ser humano libre e independiente. El hecho de que ese hombre independiente te encuentre digno de respeto y aprecio es más valioso que un millón de yenes.”
“Es lo que quieres que sea. Esa es la razón por la que me gusta el arte. Nadie se confunde.”
“La libertad pura no existe -remató, en el fondo un poco decepcionado -¡Pero! Aunque no somos libres de elegir nuestras circunstancias, si somos libres de asumirlas. Se que no es un consuelo, aunque con el tiempo, comprenderás que la libertad es algo que debes conquistar día a día.”
“Siempre he pensado que en el amor no hay parejas, ni triángulos amorosos, sino una fila india donde uno quiere al que tiene delante, y éste a su vez al que tiene delante de sí y así sucesivamente, y el que está detrás me quiere a mí y a ése lo quiere el que le sigue en la fila y así sucesivamente, pero siempre queriendo a quien nos da la espalda. Y al último de la fila no lo quiere nadie.”
“Lo injusta que es a veces la suerte con los artistas que sueñan con encontrar el Paraíso en este terrenal valle de lágrimas.”
“Pero te advierto que Watanabe es igual que yo. Amable y cariñoso, pero incapaz de amar a nadie con el corazón en la mano. Hay una parte de él que siempre está alerta, siente un ansia que lo devora. Lo sé de sobra.”