In this quote by Julio Cortazar, it conveys a sense of destiny and inevitability in finding one another. The use of the verb "andábamos" (we walked) suggests a journey or path that both individuals are unknowingly and independently on, yet there is a mutual understanding that they are ultimately meant to meet. This quote captures the idea of serendipity and the belief that some connections are simply fated to happen.
In today's fast-paced world, where people are constantly on the move, the idea of serendipitously finding one another without actively searching is still a captivating concept. Julio Cortázar's quote highlights the belief that sometimes the most meaningful connections are made when we least expect them. This sentiment resonates with the modern notion of serendipity in relationships and the belief that things happen for a reason, even if we don't realize it at the time. It serves as a reminder to stay open to new experiences and connections, as they may lead us to the people we are meant to meet.
One of the most famous quotes by the renowned Argentinian author Julio Cortázar, "“Andábamos sin buscarnos, pero sabíamos que andábamos para encontrarnos”, beautifully captures the idea of fate and predestination in relationships.
Reflecting on this quote by Julio Cortazar, consider the following questions:
“Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”
“Me pregunto que hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover está terminado no se puede repetirlo sin escándalo.”
“Nunca he pensado en nada, solamente de golpe me doy cuenta de lo que he pensado, pero eso no tiene gracia, ¿verdad? ¿Qué gracia va a tener darse cuenta de que uno ha pensado algo? Para el caso es lo mismo que si pensaras tú o cualquier otro. No soy yo, yo. Simplemente saco provecho de lo que pienso, pero siempre después, y eso es lo que no aguanto. Ah, es difícil, es tan difícil...”
“Entro de noche a mi ciudad, yo bajo a mi ciudad donde me esperan o me duelen, donde tengo que huir de alguna abominable cita, de lo que ya no tiene nombre, una cita con dedos, con pedazos de carne en un armario, con una ducha que no encuentro, en mi ciudad hay duchas, hay un canal que corta por el medio mi ciudad y navíos enormes sin mástiles pasan en un silencio intolerable hacia un destino que conozco pero que olvido al regresar, hacia un destino que niega mi ciudad donde nadie se embarca, donde se está para quedarse aunque los barcos pasen y desde el liso puente alguno esté mirando mi ciudad.Entro sin saber cómo en mi ciudad, a veces otras noches salgo a calles o casas y sé que no es mi ciudad (...).”
“Nunca se lo había explicado antes, no crea que por deslealtad, pero naturalmente uno no va a ponerse a explicarle a la gente que de cuando en cuando vomita un conejito. Como siempre me ha sucedido estando a solas, guardaba el hecho igual que se guardan tantas constancias de lo que acaece (o hace uno acaecer) en la privacía total. No me lo reproche, Andrée, no me lo reproche. De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito. No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose.”
“Siempre fuiste mi espejo,quiero decir que para verme tenía que mirarte.”