“— Dame tu abrigo —dijo divertido.— No llevo ni un minuto en esta casa y ya intentas quitarme la ropa —bufé sin pensar...”
“— Ya no estas enfermo. Tú lo dijiste.Sin separar nuestros labios, tomó mis manos y las posicionó en su espalda, sujetando cariñosamente mis muñecas.—Claro que sí, estoy enfermo por ti. Siento que agonizo y la cura para mi mal son tus labios, ¿ves? —Inquirió mordiendo suavemente mi labio inferior, tirándolo con cuidado—, ya comienzo a sentirme mejor. Apuesto que mis mejillas están tan rosadas como las tuyas...”
“— ¿Sabes siquiera lo que significa la luz amarilla en ese semáforo?— Si, que si no nos apresuramos no alcanzaremos a cruzar...”
“¿Puedo practicar contigo de vez en cuando, sin correr el riesgo de que te abalances sobre mi y me obligues a quitarme la ropa?”
“Así es. Entonces de todos modos, tu y tu hermano vinieron a la fiesta y tan pronto entraste por la puerta, Liam se quedo mirándote. Él literalmente no podía apartar sus ojos de ti. Tu sonreíste y le dijiste feliz cumpleaños, pero ni siquiera podía hablar contigo, así que te alejaste para ir a bailar. Se volvió hacia mi y ¿Sabes que me dijo? —pregunto, con los ojos lagrimeando. Negué con la cabeza. ¿Que diablos va decir ella? ¡Esto me esta volviendo loca! — Él dijo en un tono muy serio "Mamá ¿estoy muerto?" Y yo dije "No cariño, no estas muerto" Y el sacudió la cabeza, mirando a todos lados confundido por algo. Luego señalo hacia ti bailando y dijo: "Si no estoy muerto, ¿Porque hay un ángel en nuestra casa?" . .”
“Ya sabes lo que solía decir tu madre, que cualquier libro es un Buen Libro y que cualquiera que cuida bien de un Buen Libro está en la Casa del Señor.”
“¿Has estado con frecuencia en Rivendel? -le dijo Frodo.Sí -respondió Trancos-, viví allí un tiempo, y vuelvo siempre que puedo. Mi corazón está allí, pero mi destino no es vivir en paz, ni siquiera en la hermosa casa de Elrond.”