“Las personas son como los piojos: se te meten bajo la piel y se entierran en ella.”
“..., que sólo quienes, como él, son sensibles a la alquimia del sonido y los sentidos, son capaces de transformar la realidad negativa de la vida en las formas substanciales y significativas del arte. Sólo quienes pueden admitir la luz en sus entrañas pueden expresar lo que hay en el corazón.”
“En la juventud éramos íntegros y el terror y el dolor del mundo nos penetraron por completo. No había una clara separación entre la alegría y la pena: se fundían en una sola cosa, al igual que nuestras horas de lucidez se funden con el sueño y el dormir. Nos levantamos por la mañana siendo unos seres, y por la noche, completamente ahogados, bajamos a un mar empuñando las estrellas y la fiebre del día.”
“La ciudad retoña como un enorme organismo todo él enfermo y las avenidas hermosas son algo menos repulsivas sólo porque les han drenado el pus.”
“Oro es una palabra nocturna correspondiente a la mente crónica: en ella hay sueño y mito.”
“Y entonces llega un momento en el que, de repente, todo parece del revés. Vivimos en la mente, en ideas, en fragmentos. Ya no nos embebemos más en la salvaje y lejana música de las calles: solamente recordamos.”
“Recuerdo muy bien cómo disfrutaba con mi sufrimiento. Era como llevarse un cachorro a la cama. De vez en cuando te arañaba... y entonces sentías auténtico espanto. Por lo general, no sentías miedo: siempre podías soltarlo o cortarle la cabeza.”