“Ni siquiera la lluvia baila tan descalza.”

Juan Mayorga

Explore This Quote Further

Quote by Juan Mayorga: “Ni siquiera la lluvia baila tan descalza.” - Image 1

Similar quotes

“Es un chico cabreado, sólo eso. Un chico enfadado con el mundo. Y no es para menos. Mejor que saque su rabia así -escribiendo- y no quemando coches. Esos sí son peligrosos. Esos no respetan nada: ni la ortografía, ni la sintaxis, ni el sentido común.”


“Entonces comprendí de súbito que uno se enamora del habitante secreto de la persona amada, que la persona amada es el vehículo de otras presencias de las que ella ni siquiera es consciente.”


“El cielo está tan alto, y mis ojos tan sin mirada, que vivía contenta con saber dónde quedaba la tierra.”


“El hombre, único ser consciente -o al menos creerlo así- entre la multitud de compatriotas que se figuran libres porque malvendían -y era un progreso- su mísera fuerza de trabajo, feriaban por decreto un día a la semana, procreaban regularmente hijos absurdos, discutían con extraña pasión acerca de la rodilla de un futbolista o el muslo herido de un matador de toros, toros ellos mismos y ni siquiera eso, mansos felices que hablaban con arrogancia de lo permitido y se permitían condenar lo condenado, triste rebaño de bueyes sin cencerro, pasto de aprovechados y de cínicos, pueblo heroico en su día -...- reducido al cabo de veinticinco años -¿cómo, dios mío?- a una vana sombra del pasado, a un retintín muerto, cuerpo sobnoliento, quizá, que algún día despertaría.”


“Creo que la vida del hombre está marcada por tres edades: la primera es la edad del impulso, en la que todo lo que nos mueve y nos importa no necesita justificación, antes bien nos sentimos atraídos hacia todo aquello -una mujer, una profesión, un lugar donde vivir- gracias a una intuición impulsiva que nunca compara; todo es tan obvio que vale por sí mismo y lo único que cuenta es la capacidad para alcanzarlo. En la segunda edad aquello que elegimos en la primera, normalmente se ha gastado, ya no vale por sí mismo y necesita una justificación que el hombre razonable concede gustoso, con ayuda de su razón, claro está; es la madurez, es el momento en que, para salir airoso de las comparaciones y de las contradictorias posibilidades que le ofrece todo lo que contempla, el hombre lleva a cabo ese esfuerzo intelectual gracias al cual una trayectoria elegida por el instinto es justificada a posteriori por la reflexión. En la tercera edad no sólo se han gastado e invalidado los móviles que eligió en la primera sino también las razones con que se apuntaló su conducta en la segunda. Es la enajenación, el repudio de todo lo que ha sido su vida para la cual ya no encuentra motivación ni disculpa. Para poder vivir tranquilo hay que negarse a entrar en esa tercera etapa; por muy forzado que parezca, debe hacer un esfuerzo con su voluntad para permanecer en la segunda; porque otra cosa es la deriva.”


“...Yo soy la verdad. Me has tocado y ahora me ves, y escuchas mis palabras. ¿Por qué sigues dudando ? El hecho de que no lo comprendas no significa que esa realidad superior sea una quimera o el fruto de unas mentes visionarias. Cuando llegue tu hora, mis ángeles resucitadores te despertarán en un mundo que ni siquiera puedes intuir... Caballo de Troya 3”