“Las otras dríadas se fueron, dejándome sola con un gato, un príncipe, y un palo. Suspiré y miré hacia abajo a la madera en mis manos. ―Sin presión ni nada, -murmuré.”
“—¿Qué esperabas, Goodfellow? —Grimalkin pasó con la cola en alto y no nos miro—. Soy un gato.”
“Estaba en un cuento de hadas, ¿no es así? Estaba interpretando mi parte en la historia, la niña humana que se había enamorado del príncipe encantado.”
“Incluso si cumpliera noventa, perdiera la razón y olvidara todo lo demás, el recuerdo del príncipe de Invierno seria un faro brillante que nunca desaparecería.”
“...Ademas, yo tenia algo mejor que un hada madrina, tenia mi hada caballero, mi hada embustero, y mi gato hada, y eso era suficiente”
“Mi caída empezó, como muchas historias lo hacen, con una chica. Una chica llamada Meghan Chase, la hija medio humana de nuestro antiguo rival, el Rey de Verano. El destino nos unió, y a pesar de todo lo que hice para ocultar mis emociones, a pesar de las leyes de nuestra gente y de la guerra con los feys de Hierro y de la amenaza de eterno destierro de mi hogar, aun así me enamoré de ella. Nuestros caminos estaban entretejidos, nuestros destinos entrelazados, y antes de la última batalla juré que la seguiría al fin del mundo, para protegerla de cualquier amenaza, incluyendo a mi propia familia, y para morir por ella si era llamado a hacerlo. Me convertí en su caballero, y habría servido con alegría a esta chica, la mortal que había capturado mi corazón, hasta que el último aliento abandonara mi cuerpo.Pero el destino es un amante cruel, y al final, nuestros caminos fueron forzados a separarse, como había temido que lo fueran”
“—¿De dónde vienes, viajero?—Vengo desde el Fin del Mundo —dijo una voz tranquila que hizo que mi corazón deje de latir—. Desde el Río de los Sueños, a través del Pozo, las Zarzas y el Wyld profundo, con el fin de estar aquí. Sólo tengo una petición, retomar mi lugar a tu lado. Para continuar con mi deber como Caballero, y para protegerte a ti y a tu Reino mientras siga respirando. —Alzó la cabeza y empujó hacia atrás la capucha, y un grito de asombro recorrió la sala del trono—. Sigo siendo tuyo, mi Reina —dijo Ash, mirándome fijamente a los ojos—. Si tú me quieres.”