“Procura vivir. Deja los recuerdos para los viejos —decía él. Quizá el amor nos hace envejecer antes de tiempo, y nos vuelve más jó- venes cuando pasa la juventud. Pero ¿cómo no recordar aquellos momentos?”
“La Virgen entiende el misterio de la entrega total —prosiguió—. Y, por haber amado y sufrido, nos liberó del dolor.”
“También en su mundo distante, más distante que la propia luna, la música era capaz de penetrar y hacer milagros.”
“¡Un mundo sin gente estúpida sería un caos! –era la voz del que llevaba ropa de cuero con cadenas–. ¡En vez de desempleados como tenemos hoy, habría empleos de sobra y nadie para trabajar!–¡Basta! –Mi voz sonó autoritaria, decisiva–. ¡Que nadie diga nada más!Y para mi sorpresa, se hizo el silencio. Mi corazón hervía por dentro, pero seguí hablando con los policías como si fuese la persona más tranquila del mundo.–Si fueran peligrosos, no estarían provocando.El policía se volvió hacia el cajero: –Si nos necesita, estaremos cerca.Y antes de salir, comentó con el otro, de modo que su voz se oyese en toda la tienda:–Me encanta la gente estúpida: sin ella, a esta hora podríamos vernos obligados a enfrentarnos a unos atracadores.–Tienes razón –respondió el otro policía–. La gente estúpida nos distrae, y no es arriesgado.Con la formalidad habitual, se despidieron de mí.”
“Quiza el amor no envejece antes de tiempo, y nos vuelve jovenes cuando pasa la juventud.”
“Quiero volver a pensar que el mundo de la magia no es más que un truco bien hecho.Que la gente es supersticiosa.Que las cosas que la ciencia no puede explicar no tienen derecho a existir.”