“¿Qué es lo peor que te ha pasado, Jimmy?", lee fuera de cuadro alguien que hace el papel de una chica llamada Claire. "El amor incondicional", responde el chico, y el personaje de Jimmy se vuelve con fingida vergüenza, pero el chico lee mal la frase, poniendo el énfasis donde no toca, sonriendo cuando debería haberse puesto totalmente serio, convirtiéndolo en el remate de un chiste cuando nunca lo ha sido.”
“Me mira fijamente, y la mirada que le devuelvo es el principio de todo, y me imagino el futuro: "¿Por qué me odias?", imagino que dice la voz angustiada de una chica. "¿Qué te he hecho?, imagino que grita otra persona.”
“El olor a castañas asadas se mezcla con el anhídrido carbónico de los escapes.”
“En una ocasión le dije a un editor que cuando escribes un libro debes conseguir que el lector se enamore del personaje principal, que odie a su enemigo de la misma forma que él lo hace, y que llore cuando muere quién no lo merece. Lo que olvidé decirle entonces, debido a mis escasos años e inocencia, fue que el amor es y será siempre el tema por excelencia en una novela, y si lo unes a la venganza, la muerte, y el pasado, puedes crear una bomba de relojería a punto de explotar.”
“El silencio de la muerte es el peor de los silencios, porque el silencio rulfiano es un silencio aceptado y el rimbaudiano es un silencio buscado, pero el silencio de la muerte es el que corta de tajo lo que pudo ser y nunca más va a poder ser, lo que no sabremos jamás.”
“El pasado no es real. Sólo es un sueño.”
“Estuviera donde estuviese, siempre era el centro de todas las miradas.— Kvothe frunció el ceño—. No me interpretéis mal. No quiero decir que fuera llamativa, ni vanidosa. Si miramos el fuego es porque parpadea, porque resplandece. Lo que atrae nuestra mirada es la luz, pero lo que hace que un hombre se acerque al fuego no tiene nada que ver con su resplandor. Lo que te atrae del fuego es el calor que sientes cuando te acercas a él.”